Me siento bien,-como el lobo domesticado; que escapa por las noches a comer de la basura. es el instinto que me gusta, y la miseria que me lleva a ver la luna como respiradero. ahora entiendo que la chatarra adorna el paraíso de la carne. donde el sol es testigo de mi acto y asesino de la impureza que se aloja en mi alma; aquí he de consumir mi espíritu. en la calle; contigo y con la vagabunda llamada lumbrera.
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