Vivo en la calle de los cementerios, donde rento una pequeña habitación. su número es 31-3.
es bastante cómoda y silenciosa,-mis vecinos los muertos parecen entenderme, aquí nadie me critica y tengo el derecho a estar vivo. por las noches de inquietud me voy lejos para respetar a sus esqueletos. pues estos me dieron la llave de este bello cuarto; adornado con pieles y crucifijos...
gracias! son sólo pensamientos al aire que tratan de cobrar forma en un blog sin importancia.
ResponderEliminarme gustó mucho 31-3!
saludos!