Mis palabras atadas a las tuyas, -untando sentimientos en tu lengua como plasma viril, ¿que podría salir de esto? ¿El nacimiento de una nueva forma de expresar nuestras mayores emociones? o ¿argumentos desenfundados bañados en lujuria?
Oh, mujer… estas a un paso más adelante que yo, y no expongo mi pena en tus manos. Tú escuchaste el grito del inocente, -cuando apenas yo te contemplaba en sueños, “mucho antes de estrechar tu mano por primera vez”. Ahora, sonríes y
Te vez bajo el calor intenso de la pasión que vez en mis ojos. No he caído --“aun”
Mi disposición latente como el sol nocturno,-vigilante de una diosa encaminada a una alineación fuera de los cielos. Diecisiete del mes tres y un año once.
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