domingo, 19 de mayo de 2013

Interminable.

Vivo justo en el triste silencio,-en la hora interminable.
En el viejo segundo de este reloj oxidado y acabado por las horas.
Sigo siendo el más joven- en mi ausencia, en la triste ciudad.
-En esta ciudad condenada al fracaso y a mi gusto senil.
Que sera de mi, que sera de mi mal gusto cuando tenga que dormir.